domingo, 10 de julio de 2011

Lamela rock and roll

Erik Lamela es el nuevo refuerzo de la Roma. El club italiano desembolsará 12 millones de euros que ayudarán a los "millonarios" a subsanar los conflictos económicos.

Erik Lamela, un "Beatle" en Roma.
En un paréntesis de esta aburrida Copa América (antes del partido de la Argentina de mañana saldrá una nueva entrada), nos dedicamos al fútbol argentino, y en especial, a River.

Ya es oficial la venta del joven Erik Lamela, por una cifra que, para muchos, es quizás exagerada, teniendo en cuenta el rendimiento del "Coco" en el último torneo, y además si se lo comprara con la ex-estrella de Vélez, Ricardo Álvarez, quien fue vendido también al fútbol italiano, en 17 millones de euros. De todas formas nadie puede negar el potencial del habilidoso Lamela.

Pero el análisis en este caso no se centra en las cifras desorbitantes que maneja el fútbol, ni en la discusión si River debe venderlo o no, ni siquiera en un planteamiento referido al nivel del jugador. En este caso nos llama la atención, y no es solo por Lamela, sino por varios jugadores, que siguen fieles el estilo de Cristiano Ronaldo, la vestimenta, y la vida que llevan a cabo estos astros.

Se los ve caminar por las calles y parecerían estrellas de rock, o modelos, o actores. Invierten más tiempo en componer su imagen que su juego. Pasan más horas jugando a la "play" que pateando un balón. Se dedican a ver desfiles de modelos y en boliches buscando a su "botinera" de turno y no ven partidos de fútbol.

Está claro, es un análisis muy difícil y complejo. Cada uno hace de su vida lo que mejor le parece. Pero también es cierto que los hábitos de los jugadores cambiaron de un tiempo a esta parte. Nunca hay que generalizar tampoco.

Muchas veces se escuchó hablar de jugadores "burgueses". ¿Y estará ligado este proceso de cambios con el rendimiento de algunos jugadores? ¿El marketing nos vende humo? ¿Se infla a los jugadores con publicidades mentirosas? Estas serían solo algunas preguntas iniciales, y si el analisis se profundiza, podremos luego preguntarnos si el premio al mejor jugador del mundo significa realmente algo, o es solo una campaña marketinera.

Para pensar muchachos. Desde acá preferimos que los jugadores sean cracks en la cancha, y no fuera.

miércoles, 6 de julio de 2011

Una lágrima (con café colombiano)

Argentina Copa América. Parte I

Estoy caliente. Y mucho. Y debo ser justo y decirlo, pero aún creo que mi análisis futbolístico no está atravesado por esta bronca, pues esto lo vengo pensando desde los cuatro goles que le metimos a Albania, en un partido que fue un mamarracho.

También es cierto que es injusto cargar todo sobre los jugadores, que por más pecho frío y estrellas que sean, y se crean, no tienen el 100% de la culpa. Es momento de atacar, creo yo, al artífice de esto, su director técnico, el Checho Batista.

Para empezar, antes de este partido demostró lo cagón que es, y el único cambio fue la tibia sustitución de su chivo expiatorio, Marcos Rojo. Luego de un mal partido con Bolivia, de no jugar a nada, y de "salvarnos" en una jugada puntual, con un golazo de otro partido, Batista decidió que a grandes rasgos, el equipo podía andar.

Siempre trajo un discurso de fútbol culé, pero con protagonistas muy distintos, y no hablo de calidad técnica, sino de características: ¿Dónde está el Iniesta de esta selección? ¿Y el Xavi? Acumular cincos en la mitad de la cancha no garantiza el buen juego, ni mucho menos. Solo garantiza cierta recuperación de pelota, que luego no se transforma en jugo ofensivo, ya que no hay nadie que lo genere, lo cual hace que la perdamos rápido en tres cuartos, y la carencia de volantes hace que el medio quede partido y las contras sean letales.

Argentina no tiene concepto. Se dice que se quiere jugar a una cosa, y luego dependemos de un pelotazo aislado, o de una jugada maradoniana de alguno de los "cracks" que creemos tener. Se habla de mucho toque, de tenencia de la pelota, pero hoy Colombia supo tenerla mejor que nosotros, y más efectivamente. Tenemos tres delanteros, pero a nadie en el área. No tenemos peso ofensivo. Es un equipo partido, con una defensa lenta y endeble, muy débil por arriba, y frágil ante pelotazos cruzados y delanteros rápidos.

Hay mucha tela para cortar. Hay mucho que seguir pensando, como por ejemplo el cambio de Gago por Cambiasso, o por que seguimos creyendo que Messi es el mejor de nuestro equipo por gambetear a cuatro defensores y generar jugadas ineficientes. ¿Y si la pasara un poquito más?

Esto seguirá. Ahora, estoy caliente. Espero poder pensarlo un poco más. ¡¿Pastore para cuando?!