lunes, 16 de mayo de 2011

Del “polvo bárbaro” al “nos metieron la mano”, las dos caras del superclásico

                Volvimos. Luego de ciertas turbulencias ya acomodadas de la vida, el blog nuevamente está acá. Intacto. Y se jugó una nueva edición del superclásico del fútbol argentino.
                Futbolísticamente hablando, no fue un partido altamente recomendable, más allá de varias facetas muy emotivas. River dominó los primeros veinte, pero sin generar peligro. Boca, sin patear al arco, llegó al gol a los 28 del PT. Dos minutos después, el histórico Martín Palermo llegó a su gol 234 en Boca, y se cerró el partido.
Lógicamente River salió a buscar el partido, pero sin mucha profundidad, y cuando Boca tuvo la posibilidad, controló la pelota.

Martín Palermo

                No solo un párrafo aparte. Palermo merece más que eso. El ídolo xeneize se retiró de los superclásicos como había debutado: con un gol y con la victoria. Él es así. Por más que ya se le note la edad, por más que ya no participe del juego como antes, por más que estuvo diez fechas sin hacer goles, cuando el Loco tiene que escribir historia, la escribe. Y a lo grande. Ya sea por la Copa, con la selección, o contra River. Y parece que la película tendrá su final feliz. Gracias. Muchas gracias Martín. No hay mucho más que decir.

La cara negra

                No puedo dejar de hablar de Matías Almeyda. Un Matías Almeyda que es ídolo y referente en este River, que carece de ambos. Este Matías Almeyda que volvió del showball para darle una mano a River. Este Matías Almeyda que se hace expulsar tontamente en un partido definido. Pero, esto no es lo más grave. Eso vino después.
                ¿Quién, y realmente dígame quien, compra ese humo? Generador de una demagógica violencia. Él tiene que saber que es un profesional y un ejemplo para muchos, en especial, para chicos. Luego decimos que las banderas y los bombos son violencia, pero, veamos por donde comienza la violencia. Posteriormente al partido, la autocrítica de Almeyda fue inexistente.
                Además, y párrafo aparte, se dice que ama la camiseta de River. Pero, no entiende que está dejando a su club, en un proceso complejo, que River no conoce, como es pelear el descenso, sin un referente y jugador clave. Y que no le den dos fechas. Y que no le saquen otra amarilla, porque sigue con cuatro. O sea, que puede perderse tres de las últimas cinco fechas. Él, el referente. Ahora, pregunto yo, ¿es eso amor por la camiseta? Si así es, prefiero que mis ídolos no amen mi camiseta. Esto, señores, es irresponsabilidad. A reflexionar todos.
               
                También es pertinente nombrar la misma estupidez de Clemente Rodríguez, quien se hace expulsar nuevamente, y la payasada de Monzón, que se adjudicó, vaya uno a saber por qué, el primer gol, además del desmedido festejo.

                Así pasó el clásico por Un pase a la red. Para cerrar, dejó mis aplausos para el Pato Rodríguez y para Teo Gutiérrez, ambos figuras determinantes en sus equipos.

1 comentario:

  1. La verdad que Palermo no para de sorprender.. un idolo total para todos.
    Lo de Almeyda, lamentable.. Tampoco puedo entender semejante reaccion.. Al policia, quien estaba para cubrirlo por cualquier objeto que le pudieran tirar, lo empuja solo por bronca y encima despues lo insulta y demas.. muy triste ver que un tipo como decis vos que es ejemplo de mucha gente, no sepa controlarse en estas situaciones.. muy triste..
    Y con respecto al patito, increible gol.. El pibe cuando se mete en el partido la verdad que la rompe.. ojala juegue asi mas seguido!
    Abrazo!

    ResponderEliminar